AVÍO DEL ALMA

martes, 21 de julio de 2020

UNA TRAGEDIA SILENCIOSA

 

UNA TRAGEDIA SILENCIOSA

 

Artículo escrito por El Dr. Luis Rojas

 

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental

• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH

• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente

• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles

• Limites claramente definidos

• Responsabilidades

• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado

• Movimiento en general pero especialmente al aire libre

• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente

• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños “gobiernen el mundo” y sean quienes pongan las reglas

• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo

• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada

• Un estilo de vida sedentario

• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos

¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.

• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir “no” a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.

• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.

• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos

• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.

• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego

• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)

• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.

• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,

• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.

• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.

• Proporcione oportunidades para el “aburrimiento”, ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.

• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.

• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: “aburrimiento”

• Ayúdeles a crear un “frasco del aburrimiento” con ideas de actividades para cuando están aburridos.

• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:

• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.

• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.

• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.

• Conéctese emocionalmente: sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

 

QUE DIOS TE BENDIGA

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miércoles, 8 de julio de 2020

ME ESTOY APAGANDO

 

ME ESTOY APAGANDO




Llevo meses triste y nadie se da cuenta. ¿Cómo lo van a notar? Si sonrío mucho y siempre de la misma manera.

¿Cómo van a darse cuenta que estoy rota? Si cada día me planto fuerte y camino con firmeza, aunque mis piernas a cada paso flaquean.

Hace meses que no como lo que quiero, pero nadie lo nota, "está haciendo dieta", piensan...

La gente va y viene, pasa a mi lado y se para enfrente y siguen sin saber que estoy perdida, y que mi mundo se detiene.

Hace mucho que solo quiero soñar en la cama, que brotan lágrimas y, más que llanto, parece que se derrama un oceáno.

O tal vez sí sepan, pero no dicen nada.

Han de pensar que es algo pasajero y yo sé que sí, que por mucho que ésto me esté ahogando, tengo fe que terminará tarde o temprano.

La tristeza no solo son lágrimas; en mí son brincos, sonrisas. La tristeza juega con el mundo y se disfraza de alegría.

Estoy llorando sin lágrimas en los ojos,

estoy gritando con la boca cerrada,

estoy cometiendo el peor de los homicidios,

estoy cayéndome al precipicio con anhelo de poder ser salvada.

Estoy ayudando a los demás, aunque yo esté destrozada.

Hace mucho que me estoy apagando y nadie se da cuenta.

 ******** ******** ********


Encontré esta cruda y real descripción de lo que viven muchas personas y por eso la comparto.

Qué tal si hoy miras a los ojos a los que tienes al lado y les preguntas: ¿CÓMO ESTÁS? Y luego escúchalos con el corazón.

Y si no tienes a nadie que te escuche, busca a una persona que te haga de Ángel, porque Dios manda los Angeles a la tierra... también con cuerpo humano. No los busques con alas.


 
P. Feli

Más reflexiones en:

       

 

jueves, 25 de junio de 2020

NO DISCUTAS CON BURROS

 

NO DISCUTAS CON BURROS

(Yo hace tiempo que lo practico).

 


El burro le dijo al tigre:

- "El pasto es azul".

El tigre respondió:

- "No, el pasto es verde".

La discusión se calentó, y los dos decidieron someterlo a un arbitraje, y para ello concurrieron ante el león, el Rey de la Selva.

Ya antes de llegar al claro del bosque, donde el león estaba sentado en su trono, el burro empezó a gritar:

- "Su Alteza, ¿es cierto que el pasto es azul?".

El león respondió:

- "Cierto, el pasto es azul".

El burro se apresuró y continuó:

- "El tigre no está de acuerdo conmigo y me contradice y molesta, por favor, castígalo".

El rey entonces declaró:

- "El tigre será castigado con 5 años de silencio".

El burro saltó alegremente y siguió su camino, contento y repitiendo:

- “El pasto es azul”...

El tigre aceptó su castigo, pero antes le preguntó al león:

- "Su Majestad, ¿por qué me ha castigado?, después de todo, el pasto es verde".

El león respondió:

- "De hecho, el pasto es verde".

El tigre preguntó:

- "Entonces, ¿por qué me castigas?".

El león respondió:

- "Eso no tiene nada que ver con la pregunta de si el pasto es azul o verde. El castigo se debe a que no es posible que una criatura valiente e inteligente como tú pierda tiempo discutiendo con un burro, y encima venga a molestarme a mí con esa pregunta".

 

La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido... Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.

 


Cuando la ignorancia grita,

la inteligencia calla.

Tu paz y tranquilidad valen más.

lunes, 15 de junio de 2020

MEJOR UN POCO MÁS DE COMPRESIÓN, QUE DE CONOCIMIENTO

 

MEJOR UN POCO MÁS DE COMPRESIÓN, QUE DE CONOCIMIENTO.

 


En la facultad de Medicina, el profesor se dirige a un alumno y le pregunta:

- "¿Cuántos riñones tenemos?"

– "¡Cuatro!", responde el alumno.

- "¿Cuatro?",- replica el profesor arrogante, de esos que sienten placer en pisotear los errores de los alumnos.

- "Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala", le ordena el profesor a su auxiliar.

–"¡Y para mí un cafecito!", replicó el alumno al auxiliar del maestro.

El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era, por cierto, el humorista Aparicio Torelly Aporelly (1895-1971), más conocido como el "Barón de ltararé".


Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:

– “Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos'.

‘Tenemos' cuatro: dos míos y dos suyos. ‘Tenemos' es una expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute del pasto”.


La vida exige mucho más comprensión que conocimiento. A veces, las personas, por tener

un poco más de conocimiento o 'creer' que lo tienen, se sienten con derecho de subestimar a los demás.

 

QUE TENGAS UN BUEN DÍA... CON UN POCO MÁS DE "COMPRESIÓN" QUE DE "CONOCIMIENTO".

domingo, 7 de junio de 2020

EL CUERVO Y EL ÁGUILA

 EL CUERVO Y EL ÁGUILA.

 


A lo largo de mi vida me he encontrado con muchos cuervos...

El único pájaro que se atreve a picotear a un águila es el cuervo. Se sienta sobre su espalda y muerde su cuello. Sin embargo, el águila no responde, ni lucha con el cuervo; no gasta tiempo ni energía en él, simplemente abre sus alas y comienza a elevarse hacia lo alto en los cielos.

Cuanto más alto es el vuelo, más difícil es para el cuervo respirar. Y cuando el águila sube mucho, el cuervo se cae por falta de oxígeno.

  

Deja de perder el tiempo con los “cuervos”.

Con esa gente dañina que sólo se acerca a tu vida para intentar desestabilizarte y proyectar sobre ti sus propias tormentas.

Solo llévalos a tus alturas y se desvanecerán solos.

 



domingo, 24 de mayo de 2020

SOLEDAD...

 


SOLEDAD...

NO SOLO ES NOMBRE DE MUJER. 

Por Feli de los Mozos.

Hay una vieja canción en castellano que se titula así, "SOLEDAD", y que ha sido reeditada y cantada en todos los países de habla hispana, incluso en versiones de diversos cantantes e idiomas. La canción original es del español cordobés Emilio José, que en 1973 se impuso con este tema en el Festival de Benidorm (Alicante - España). 

Una vista de Benidorm

Mucho se habló durante décadas de que Emilio José empleaba el nombre femenino que dió título a esta canción como una metáfora del significado doble de la palabra (Soledad, nombre de mujer; y soledad, circunstacia de estar solo). 

Fue el propio Emilio José quien aclaró todo a sus fans: "Soledad era una niña maravillosa que venía conmigo al colegio cuando éramos niños. Y desde la distancia, en época de emigrante andaluz a Cataluña, la nostalgia y el recuerdo me la traían a la memoria. Ella es como la ves en la canción, una criatura primorosa que no sabe que es hermosa, como tampoco lo sabe la flor. Simplemente lo es y así se muestra a la vida".

Cuando fui a Italia a hacer el noviciado en 1979, me la encontré en un cancionero italiano que utilizábamos y me sorprendió que fuese tan famosa. La letra comienza así: “ ¡Soledad!, es tan tierna como la amapola...”. Estaba claro que quien la había incluido en el cancionero Italiano no tenía ni idea que SOLEDAD es nombre de mujer en castellano, y en esa canción no se estaba cantando a la soledad, que él había traducido por “la solitudine”, sino a una mujer que se llamaba Soledad (sin artículo delante). 

Pero lo cierto es que SOLEDAD no sólo es nombre de mujer. Es también un fuerte sentimiento que experimentamos cuando en nuestra vida las personas que nos rodean no son afectivamente significativas para nosotros. Entonces, por más que estemos rodeados de miles y miles de personas, la soledad pesa sobre nuestra vida como una losa que desearíamos se evaporara por arte de magia. Y ésta es una experiencia que antes o después vive todo ser humano. 

Quizás la experimentamos por primera vez en esa edad tan turbulenta que llamamos adolescencia. Pero hay personas que la arrastran en su vida como si fuera su propia sombra. Algunas se han acostumbrado a vivir tan unidas a ella que se han convertido en “impotentes relacionales”; es decir, que no son capaces en su vida de establecer con nadie relaciones afectivas significativas y profundas, pues se encierran en su propia soledad como aislamiento y como protección. Está claro que se convierten en personas enfermas, aunque ellos lo desconozcan. 

Pero existen quienes la padecen como quien padece un resfrío. La viven por un tiempo y luchan y se esfuerzan por salir de esa situación cuanto antes. Y la verdad es que se pasa muy mal. Lo bueno de esto es que tiene solución, aunque a veces las soluciones que buscamos no son las adecuadas. 

Yo, que me encanta la noche, he podido comprobar en los distintos países donde he estado la buena aceptación que tienen ciertos programas de radio nocturnos que permiten a la gente llamar por teléfono, hablar y salir al aire diciendo lo que quieran, siempre con educación y respeto. Y he comprobado que con frecuencia muchas personas llaman a la emisora por el mero hecho de tener alguien con quien hablar y alguien que les escuche. Y se confiesan ante todos los oyentes como si fuera a una única persona que se lo están contando, sin importarles lo más mínimo que sean identificados por el vecino de al lado que en ese momento puede estar también escuchando la radio. Son las imprudencias que les hace cometer la desesperación por salir, aunque sea por unos pocos minutos, de su soledad. Y lo que me ha llamado la atención es que son muchísimas las personas que siguen este tipo de programas y participan en ellos. 

Cuando escribía este artículo, hace más de 20 años, en España algunas emisoras, después de las 12 de la noche, emitían varios programas de este tipo con llamadas en directo. Uno de los más escuchados era “¿Qué falló en lo vuestro?”, de Cadena DIAL. Es evidente, ya por el título, que yo que llevaba 15 años trabajando con parejas y matrimonios, el tema me interesaba y me apasionaba, así que en numerosas ocasiones le robaba tiempo al sueño y escuchaba algunos casos de los que contaban en directo.

Eso me permitió comprobar como, en “La Era de las Telecomunicaciones”, el ser humano aparece cada vez más incomunicado y más solo. Tenemos información de todo el mundo y sabemos lo que pasa en cualquier lugar del planeta y, a veces, del espacio en tiempo real. Pero ignoramos lo que pasa en el interior de la persona que vive al lado y que, quizás, duerme en nuestra misma cama. Ni siquiera somos muy conscientes de lo que pasa dentro de nosotros mismos.

Me gustaría creer que esto sólo es una imaginación mía, pero la experiencia me dice que es una triste realidad que vive  un porcentaje muy elevado de seres humanos. Pasa en los matrimonios, en las familias, en las comunidades religiosas... y hasta entre amigos. Y hoy que el celular se ha convertido en un apéndice más de nuestra mano, no ha solucionado el problema, sino que lo ha agrabado aún más. 

Nos encontramos más solos cada día y más encerrados en nosotros mismos. Como yo acostumbro a decir: "Bendito celular, que ya que no nos ayuda a salir de la soledad, por lo menos nos tiene entretenidos para que no la suframos tanto".

No esperes que nadie te diga a la cara que se siente solo o sola. Incluso nos hemos acostumbrado tanto a fingir, que quizás alguno que lee esto esté cayendo ahora en la cuenta que “ésta es una enfermedad muy extendida”. Pues sí, es así. Y solo existe una solución: abrirnos a los demás. Siempre he dicho que “no se puede querer lo que no se conoce, ni a quien no se conoce”. Y la soledad es más culpa nuestra que de los otros. 

Debemos abrirnos a los demás, pero no de una forma anónima e impersonal, como por la radio (aunque en ese tipo de programas se aprende mucho), sino de una forma explícita y personal. Solo así nuestras relaciones empiezan a ser afectivamente significativas y gratificantes. Incluso en ausencia física de los otros, vivimos una presencia vital que nos llena, nos plenifica y nos hace felices. Si aún no lo has comprobado, haz la prueba. Te alegrarás con los resultados. Por mi parte te deseo lo mejor, y si eres de esas personas que viven una patética y lamentable soledad crónica, no te resignes a llevarla como compañera de camino hasta la tumba. Existe remedio y, ese, solo está en tus manos.

Te dejo la canción de Emilio José para que la escuches. Ya sabes que no habla de la soledad, sino de Soledad, esa entrañable niña que se la inspiró. 

SOLEDAD

Soledad es tan tierna como la amapola
que vivió siempre en el trigo sola
sin necesitar de nadie, ay mi Soledad

Soledad es criatura primorosa
que no sabe que es hermosa
ni sabe de amor ni engaños, ay mi Soledad

Soledad vive como otra cualquiera
en la aldea donde naciera
lava, cose, llora y ríe, ay mi Soledad

Pero yo la quiero así distinta
porque es sincera
es natural como el agua que llega
corriendo alegre desde el manantial
no sabiendo ni adonde va
que feliz vive mi soledad

Soledad es tan bella como una paloma
y tan clara como el sol que asoma
por entre matorrales, ay mi soledad….



jueves, 14 de mayo de 2020

LA HISTORIA DE TOMMY


     
LA HISTORIA DE TOMMY


John Powell, un profesor de Loyola University en Chicago, escribe sobre un estudiante de su clase de La Teología de la Fe llamado Tommy.

Hace unos doce años atrás, yo estaba de pie observando a mis estudiantes de la universidad mientras entraban al salón para nuestra primera sesión de Teología de la Fe. Ese fue el primer día que vi a Tommy. Mis ojos y mi mente parpadearon. Tommy estaba peinando su larga cabellera rubia, que caía seis pulgadas por debajo de sus hombros. Era la primera vez que veía a un joven con una cabellera tan larga. Me imagino que era lo que estaba de moda en ese tiempo.

Yo sé que no es lo que está sobre la cabeza lo que cuenta, sino lo que está adentro; pero como ese día no estaba preparado para ello, mis emociones se alteraron y de inmediato catalogué a Tommy bajo la “E” de extraño… muy extraño. Tommy resultó ser el “ateo de la clase” en mi curso de Teología de la Fe. Él objetaba constantemente, sonriendo sarcásticamente, o quejándose por medio de un suspiro o gemido sobre la posibilidad de un Dios/Padre que nos ama incondicionalmente. Así y todo, vivimos en una paz relativa por un semestre, aunque tengo que admitir que a veces sí llegaba a molestarme.

Cuando al terminar el curso vino a entregar su examen final, me preguntó en un tono algo cínico:

- “¿Cree usted que alguna vez encontraré a Dios?”

Inmediatamente decidí usar un poquito de la técnica de la terapia de shock.

- “¡No!”, le dije muy enfáticamente.

- “¿Por qué no?”, me respondió, “yo creía que ése era el producto que usted estaba vendiendo.”

Dejé que estuviese a unos cinco pasos de la puerta del salón y alcé mi voz para decirle:

- “¡Tommy! Creo que tú nunca encontrarás a Dios… pero estoy absolutamente seguro de que Él te encontrará a ti.”

Él se encogió de hombros y salió de mi clase y de mi vida. Yo me quedé algo frustrado por el hecho de que no había captado mi ingeniosa observación: “¡Él te encontrará a ti!”, por lo menos yo pensaba que había sido ingeniosa.

Un tiempo después me enteré que Tommy se había graduado y me dio el debido gusto. Más adelante me llegó una triste noticia, supe que Tommy padecía de un cáncer terminal.

Antes de que yo pudiera salir a buscarlo, él vino a verme. Cuando entró en mi oficina lucía demacrado y su larga cabellera había desaparecido debido a la quimioterapia. Pero sus ojos brillaban y su voz tenía la misma firmeza que tenía antes.

- “Tommy, he pensado mucho en ti… oí que estás enfermo”, le dije en un tono casual.

- “Oh, sí, muy enfermo”, me respondió, “tengo cáncer en ambos pulmones. Es cuestión de semanas.”

- “Tom, ¿puedes hablar sobre eso?”, le pregunté.

- “Por supuesto, ¿que quiere saber?”, me contestó.

- “¿Qué se siente tener solo 24 años y estar muriendo?”, le dije.

- “Bueno, podría ser peor.”

- “¿Peor, cómo qué?”

- “Bueno, como llegar a los cincuenta años sin tener valores o ideales; o llegar a los cincuenta creyendo que beber, seducir mujeres y hacer dinero son ‘lo máximo’ de la vida.”

(Empecé a buscar en mi archivo mental donde años antes había clasificado a Tommy bajo la “E” de extraño… Parece ser como si a todo aquel que yo rechazara mediante mi propia calificación, Dios lo devolviera a mi vida para que me educara.)

- “Pero por lo que en realidad vine a verlo es por algo que usted me dijo el último día de clases.” (¡Se acordó!

Él continuó diciendo:

- “Yo le pregunté si usted creía que yo llegaría alguna vez a encontrar a Dios. Usted me dijo que ¡No!, cosa que me sorprendió mucho. Entonces usted dijo: ‘Pero Él te encontrará a ti’. Estuve pensando mucho en eso, aunque no se puede decir que mi búsqueda era muy intensa en aquel entonces.” (Mi ingeniosa observación… ¡había pensado mucho en ella!) “Pero cuando los doctores removieron el tumor que tenía en la ingle y me dijeron que era maligno, ahí fue que empecé a buscar seriamente a Dios. Y cuando el cáncer se regó a mis órganos vitales, de verás que empecé a golpear fuertemente con mis puños las puertas del Cielo… pero Dios no salió. De hecho, no pasó nada.

Y prosiguió: - ¿Alguna vez ha tratado de hacer algo con mucho esfuerzo sin obtener ningún resultado? Uno se harta psicológicamente, se aburre de tratar y tratar y tratar… y eventualmente, uno deja de tratar. Bueno, pues un día me desperté y en lugar de estar lanzando mis reclamos inútiles por encima de ese muro de ladrillos a un Dios que posiblemente no estuviera ahí, me rendí… Decidí que en realidad no me importaba Dios, ni una vida después de la muerte, ni nada que se le pareciera. Decidí pasar el tiempo que me quedara haciendo algo más provechoso.

Pensé en usted y en su clase y recordé otra cosa que usted nos había dicho: ‘La mayor tristeza es pasarse la vida sin amar. Pero sería igualmente triste pasar por la vida e irse sin nunca haberle dicho a los que uno ama que los ama’. Así que empecé por el más difícil, mi padre. Él estaba leyendo el periódico cuando me le acerqué.

“Papá”

“¿Qué?”, preguntó sin quitar sus ojos del periódico.

“Papá, quisiera hablar contigo.”

“Bueno, habla.”

“Papá… es algo verdaderamente importante.”

Bajó el periódico lentamente.

“¿De qué se trata?”

“Papá, yo te amo. Sólo quería que lo supieras.”

(Tom me sonrió mientras me contaba con satisfacción, como si sintiera un gozo, cálido y secreto, que fluía a través de su interior..)

- “El periódico se cayó de sus manos. Entonces mi padre hizo dos cosas que no recuerdo que hubiese hecho antes. Él lloró y me abrazó. Estuvimos hablando toda la noche, aunque él tenía que ir a trabajar al día siguiente. Me sentí tan bien de estar cerca de mi padre, de ver sus lágrimas, de sentir su abrazo y de oírle decir que me amaba. Fue más fácil con mi madre y con mi hermano pequeño. También ellos lloraron conmigo y nos abrazamos y nos dijimos cosas bonitas los unos a los otros.

Compartimos las cosas que habíamos guardado en secreto por tantos años. Sólo me arrepiento de una cosa – de haber esperado tanto tiempo. Ahí estaba yo, al borde de la muerte y comenzando a abrirme a todas las personas que siempre habían estado tan cerca de mí.

     Entonces, un día me volteé ¡y ahí estaba Dios! No vino a mí cuando yo se lo rogaba. Me imagino que yo me portaba como un entrenador de animales aguantando el aro para que saltaran: ‘¡Vamos, salta! Te doy tres días, tres semanas.’ Aparentemente Dios hace las cosas a Su manera y a Su hora. Pero lo importante es que Él estaba ahí. ¡Me había encontrado! Usted tenía razón, me encontró aún después de que yo dejé de buscarlo.”

- “Tom”, le dije casi sin aliento, “yo creo que estás diciendo algo muy importante y más universal de lo que tú te puedas imaginar. Por lo menos para mí, lo que estás diciendo es que la forma más segura de encontrar a Dios es la de no hacerlo una posesión particular, un solucionador de problemas, un consuelo instantáneo en tiempos de necesidad, sino abrirse al amor. Sabes, el apóstol Juan dijo eso, él dijo: ‘Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.’”

- “Tom, ¿podría pedirte un favor? –pregunté-. Fíjate, cuando te tenía en mi clase eras una verdadera molestia, pero (riendo) ahora puedes compensarme por todo… ¿Vendrías a mi curso de Teología de la Fe y les contarías lo que acabas de contarme? Si yo se lo dijera, no tendría el mismo impacto que si se lo cuentas tú.”

- “Oohh…Yo estaba preparado para usted, pero no sé si estoy preparado para su clase.”

-”Piénsalo, Tom, y si te sientes preparado, llámame.”

Tom me llamó a los pocos días y me dijo que estaba listo para la clase, que él quería hacer eso por Dios y por mí. Así que fijamos la fecha, pero Tom nunca pudo llegar… Él tenía una cita mucho más importante que la mía y mi clase. Por supuesto que su vida no terminó con la muerte, sólo cambió. Él dio el gran salto de la fe a la visión. Él encontró una vida más hermosa que todo lo que ha visto el ojo humano o que el oído humano haya escuchado o que la mente del ser humano jamás se haya imaginado.

Antes de que él muriera, hablamos una última vez.

- “No voy a poder llegar a su clase”, me dijo.

- “Lo sé, Tom.”

- “¿Se lo contará usted por mí? ¿Se lo dirá al mundo entero por mí?”

- “Sí, Tom, lo haré. Se lo contaré. Lo haré lo mejor que pueda...”

Así que a todos vosotros que habéis tenido la bondad de oír esta simple historia sobre el amor de Dios, gracias por escuchar. Y para ti, Tommy, que estás en los brillantes y verdes cerros del Cielo: “Se lo he dicho, Tommy…, lo mejor que he podido”.

     Y yo se lo he compartido a esta buena gente de Itatí y peregrinos de la Virgen. Porque también estoy convencido que aunque alguno no encuentre a Dios en su vida, yo estoy seguro que Dios le encontrará a él.

    Gracias a John Powell, quien escribió este lindo testimonio real y a ustedes que vienen siguiendo mi Blog para que sea AVÍO DEL ALMA para sus vidas.


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